Deseo que la primera publicación de este blog esté dedicada a mi pueblo: Grazalema.
Artículo publicado en la revista número 40 de Puente Nuevo, de diciembre 2009.
GRAZALEMA EN LA
EDAD MEDIA: ¿VILLA O ALDEA? ¿PREPONDERANTE O DECADENTE?
Mª Antonia Salas Organvídez
Su importancia estratégica como
zona límite y por ello motivo de disputa en la reconquista entre musulmanes y
cristianos nos lleva a razonar la posibilidad de una dotación importante, tanto
de medios humanos como económicos y culturales. Esto nos conduce a plantear si
Grazalema respondía a la demanda que una población de esas características exigía:
Número de habitantes considerable, dotación económica, cultural, política, etc.
Importantes referencias de
autores árabes nos describen la posibilidad de esta tesis.
Es de sobra conocida la presencia
bereber en nuestra Serranía después de la conquista por Tariq en el período
714-716. Su organización tribal y su medio de vida como pastores en las montañas
del norte de África les hicieron asimilar con más fuerza la nueva tierra de
características orográficas parecidas.
La tribu de los Saddina se esparció
desde Ronda hasta Arcos. En sus comienzos la ciudad predominante entre los ríos
Majaceite y Guadalete se fijó en Kalsana, sede de los principales mandatarios
políticos y militares. Su importancia se podría evaluar, en cuanto su nombre se
utilizó para designar una de las puertas de las murallas cordobesas.
Posiblemente, merced a una de las frecuentes rebeliones que protagonizaron los bereberes contra el poder central cordobés, hizo que su ciudad fuese destruida y arrasada totalmente. La capitalidad del distrito fue derivada a la ciudad de Saddina o Grazalema. [1] Levy-Provenzal traduce: “… ciudad muy antigua en la que subsisten ruinas protegidas por rampas naturales y muy fortificada, de modo que resulta difícil para cualquier ejército atacarla o sitiarla. Tiene aguas corrientes procedentes de fuentes abundantes, que se vierten en un torrente que acciona molinos…” Este autor la identifica con Grazalema.
Posiblemente, merced a una de las frecuentes rebeliones que protagonizaron los bereberes contra el poder central cordobés, hizo que su ciudad fuese destruida y arrasada totalmente. La capitalidad del distrito fue derivada a la ciudad de Saddina o Grazalema. [1] Levy-Provenzal traduce: “… ciudad muy antigua en la que subsisten ruinas protegidas por rampas naturales y muy fortificada, de modo que resulta difícil para cualquier ejército atacarla o sitiarla. Tiene aguas corrientes procedentes de fuentes abundantes, que se vierten en un torrente que acciona molinos…” Este autor la identifica con Grazalema.
Igualmente el geógrafo
Muhammad-Ibn-Musa-al-Razi habla de Montebur (peñón de San Cristóbal) y la
ubicación de las fuentes originarias del río Guadalete en este lugar.[2]
Las frecuentes rebeliones que
protagonizaron los bereberes contra Córdoba ocasionaron el despoblamiento de
muchos lugares durante varios años y su posterior recuperación. Es el caso de Saddina
en que ya no sería la tribu de Saddina su principal fuente poblacional, sino
los Banu-Salim. Tomará un nuevo nombre: Medina-Ibn-al-Salim o “ciudad de los
Salim”.[3] El
profesor Abellán Pérez, J. en su estudio de “Cádiz en el siglo XIII” nos
habla de la evolución que sufre su nombre pasando por Caria Salema (Villa de
los Salim) y Sagrasalima o Sajra Salima (Peña de los Salim) nombre vulgar que
la mayoría de los documentos posteriores al siglo XIII albergan como
Çagraçalema. Otras crónicas árabes hablan de ella como las de Ibu Hayyan,
Dimasqui e Ibn Iyad.
La Historia de España de Menéndez Pidal, R. nos relata, asimismo, sobre numerosas revueltas que sufre Sajra Salima
durante el siglo IX. Dos de ellas, protagonizadas por Tawril en el año 826 y
Abd-al-Harit en el 874 hicieron replegarse en las montañas a parte de la
población.
Después de estos sucesos vuelve a repoblarse con
Mundir-ben-Ibrahin-ben-Muhammad-Ibn-al-Salim. En esta época es notable su
autonomía hasta los albores del 900 en que el califa Abderramán III somete toda
la tierra bajo el mando cordobés.
Çagraçalema se hallaba englobada en el territorio rebelde de
Omar-ben-Hafsun y participó en todos los avatares que sucedieron con este
personaje. En 914 Abderramán III, en una de sus campañas contra Omar, logra de
Walid-ben-Walid, señor de Çagraçalema su sumisión. Desde entonces, hasta la
aparición de los reinos de Taifas, quedará sometida a Córdoba. Esto no fue
obstáculo para que estuviese integrada en la comarca rondeña y participase en
todos sus avatares, siendo parte del reino en que se constituyó la Serranía,
tomando como capitalidad la ciudad de Ronda con Abd-al-Malik como rey.
Su configuración como zona
fronteriza, durante la época nazarí y su influencia como tal es evidente:
“… Se inicia la línea fronteriza
en los límites municipales del término de Algeciras, a partir del río
Guadalmesí, desde donde se remonta por los actuales municipios de Los Barrios,
Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, límite oeste del de Cortes de
la Frontera, bordea el macizo de Grazalema hasta penetrar por el reino
de Sevilla…”[4]
Igualmente, siguiendo la división
por provincias dada por Al-Idrisi:
La frontera, según el mismo
autor, pasaba por la provincia de Albohaira o el Lago (al-Buhayra) en donde “...
de estas dos provincias anteriores, desempeñaron un importante papel político
durante la época nazarí las plazas de Jerez y Tarifa, Carmona y Arcos de la
Frontera y Grazalema, por donde, bordeando el macizo de su nombre,
discurrían las fronteras nazaríes…”[5]
Y también (la movilidad
frecuente, ocasionadas por las conquistas, hacían cambiar las líneas
fronterizas.) “… Partía desde Gibraltar hacia el norte en la que la plaza de
Jimena está en poder musulmán, al igual que Ubrique, camino hacia Grazalema,
pasa a continuación por la Sierra de las Yeguas al norte de Cañete, Teba,
Antequera y sus aledaños…”[6]
Al hablar de las cabeceras de
distritos en tiempos nazaríes, el profesor Torres Delgado presupone que
responden a unidades administrativas del reino. “… Si hoy comparamos las cabeceras
de los partidos judiciales actuales,[7]
con asombro hemos de comprobar que en un 90 por ciento todas ellas poseen una
fortaleza o sus restos. (Loja, Baza, Guadix, Archidona, Arcos, Grazalema,
Antequera, Jimena de la Frontera, y tantos otros). ¿Respondían acaso las
grandes fortalezas a cabeceras de distritos que evolucionaron a los partidos
judiciales actuales?...”[8]
Si bien las huellas de un
castillo nazarí en Grazalema son muy pequeñas, sólo un pequeño lienzo de
murallas junto a la puerta de la villa, cabe la posibilidad de que esta
ubicación hubiese servido para una construcción mayor con fines significativos
de defensa. Este papel de defensa sí ha dejado los restos de una pequeña
fortaleza, situada en los aledaños de Grazalema, en Audita, que sirvió como uno
de los enclaves más importantes en la defensa de la Serranía y sobre todo de
Ronda, después de tomada Olvera, formando un eslabón en la cadena de castillos
diseminados por todo el reino nazarí. Además de estos castillos, una red de
atalayas o torres de vigía, construidas en elevaciones rocosas, dominaban una
amplia zona del territorio y cooperaban a los fines referidos. Según Ibn
al-Jatib en tiempos de Muhammad V había unas catorce mil torres en territorio
nazarí de este tipo.
Igualmente la importancia de
Grazalema en esta época podría ser un hecho que podemos verificar, si pensamos
en la huella musulmana más destacada y que se conserva en nuestros días: La
presencia del alminar de la Iglesia de San Juan declara ampliamente la
constitución de una población considerable y de cierta categoría, un monumento de estas características no se
encuentra en pequeñas aldeas. Las alusiones de algunos autores sobre la
posibilidad de que la iglesia de Santa María de la Encarnación tuviese los
mismos orígenes, situada en el emplazamiento de una antigua mezquita, son
arriesgadas dentro del marco histórico, al carecer de datos fidedignos que
avalen esta teoría. La experiencia nos aporta, sin embargo, que las mezquitas
de todos los lugares tomados por los Reyes Católicos fueron transformadas en
iglesias cristianas con el nombre de Santa María de la Encarnación. Teniendo en
cuenta esta posibilidad, la existencia de una segunda mezquita y de más
envergadura que la hoy conocida, en este caso dos) podría confirmarnos la aceptación
de la grandeza de una antigua ciudad que fue decayendo con el correr de los
años. La carencia documental nos mantiene en una actitud prudente, lamentando
esta falta de datos.
Posiblemente su decadencia siguió
a una primera etapa de preponderancia. En la Crónica de Juan II se protagonizan
ciertas acciones en las cuales el cronista habla de Çagrazalema tratándola de aldea,
rica en ganado.[9]
El Infante (don Fernando) envía a
Grazalema a Diego de Quiñones, a Pero Alonso de Escalante y a Rodrigo de Narváez,
acompañados de sus donceles.
“…e ellos llegaron al aldea e
vieron que era una buena aldea, e fallaron dentro muchos moros e començaron a
pelear con ellos fasta que les entraron en la aldea. E los moros acogiéronse a
la sierra.
E morieron ay fasta quinçe
moros en la pelea, e algunos de los cristianos, por se detener en la aldea a
robar, seyendo salida la gente, e otros que escaparon feridos de ballestas. E
los moros tenían todo lo más e lo mejor de lo que tenían alçado a la sierra;
empero fallaron ay pan, trigo, çeuada e figos; e non traxeron dello sino muy
poco, porque no lleuauan en qué lo traer…”
Alonso Fernández de Melgarejo fue
nombrado alcaide de Zahara. Desde la villa envió a sus hombres a poner una
celada a los moros de Grazalema:
“… Alonso Fernández mandó a
ciertos de caballo de los suyos que entrasen a poner vna çelada en derecho de
Graçalema, en lugar do no la viesen los moros; la qual dezían que viniesen a
destoruar los cautivos de la vna parte e de la otra. E estos que entraron
pusieron su çelada, e vieron yr al ato de ovejas de los moros, que yban
corriendo, e los moros que las lleuauan ovieron vista de los cristianos que
entraron a poner la çelada.
E los cristianos fizieron que
los no veían, e vinieron a Çahara e dixiéronlo a Alonso Fernández Melgarejo. E
Alonso Fernández ynvio a cabo de tres días a ver si andavan allí las ovejas,
para enviar gente por ellas; e fallároslas allí do las avían dexado. E otro día
enbió allá a Fernand Rodríguez de Vallezillo, su alcayde, con fasta çinquenta
de a caballo e çinquenta omes de pie.
E llegaron a Graçalema, e en
llegando mandó yr a correr veynte de caballo, para que si viesen las ovejas las
troxiesen; e Fernán Rodrígues con los otros quedó en çelada. E paresce que
ovieron vista dellos çinco de caballos moros que entravan a fazer daño a tierra
de cristianos, e venía por su almoçaden dellos Alí Aven-Moçad. Este allí les
dixo:
Estos de caballo son pocos, e
si lo fazemos saver a Ronda tomárselos han. Fagámoslo saber a estas aldeas de
aquí cerca, e avrémoslo para nos.
E fiziéronlo ansí, e
allegáronse veinte de caballos moros e ochenta peones. E ellos juntos, que yvan
por tomar el puerto a los veynte de caballo corredores de los cristianos,
vieron estar los otros treinta de caballo en la çelada, e acordaron de pelear
con los cristianos de la çelada. E los cristianos tocaron vna tronpeta, e los
que yvan a correr oyeron la tronpeta e tomáronse. E fallaron que peleavan los
cristianos e los moros, e ovieron su pelea con ellos; e fueron desvaratados los
moros.
E fueron muertos çinco
cristianos, e muchos feridos; e de los moros diz que se fallaron luego muertos
veinte e seis, e fueron presos quinze moros. Los moros desbaratados se sobieron
a la sierra, e los cristianos cargaron sus muertos e sus feridos, e viniéronse a
Zahara. E diz que vendieron la cabalgada por quarenta mill maravedís.[10]
No cabe duda de que la “aldea”
poseía cierto bienestar, sobre todo por su riqueza ganadera.
La población tuvo existencia como
núcleo poblacional durante todo el dominio musulmán: Desde su conquista hasta
la toma de la Serranía de Villaluenga por don Rodrigo Ponce de León en 1485.
Desde entonces se configuró como una de las Cuatro Villas que pertenecieron a
la Casa de Arcos, cuya cabeza la ostentó Villaluenga. Permaneció como lugar secundario hasta los
siglos XVII y XVIII en los que Grazalema se situó como núcleo industrial de la
Serranía y por ello volvió a gozar de un papel brillante, económico y cultural
entre sus vecinos y zona circundante, de tal forma que se le denominó “Cádiz el
Chico”.
[1]
LEVY-PROVENZAL: La Península Iberique
su Moyen-Age. Traducción de las Crónicas de AR-RAND-AL MITAR.
[2]
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia de Andalucía. Y PINILLOS ORTIZ DE
LANDALUCE, FERNANDO.: Historia de Grazalema. Pg. 40-41
[3]
MENÉNDEZ PIDAL, R.: Historia de España. ASÍN PALACIOS: Contribución a
la toponimia árabe de España. Y: LEVY-PROVENZAL: Ib.
[4]
TORRES DELGADO, C.: El reino nazarí de Granada. (1232-1340) Granada,
1974, pg. 314
[5]
TORRES DELGADO, C.: Ib. Pg. 364
[6]
ALIJO HIDALGO, F.: Antequera y su tierra (1410-1510) Libro de
Repartimientos. Málaga, 1983
[7]
Estas afirmaciones se hicieron en 1974, cuando Grazalema seguía manteniéndose
como cabeza de partido judicial.
[8]
TORRES DELGADO, C.: .: El reino nazarí de Granada.(1232-1340) Granada,
1974, pg.360
[9]
Esta época designa a Grazalema como decadente.
[10]
ALVAR GARCÍA DE SANTAMARÍA: Crónica de Juan II de Castilla. Ed. Mata
Carriazo, J. de. Madrid, 1982
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