RELACIONES
ENTRE RONDA Y SU SERRANÍA CON ARCOS DE
LA FRONTERA EN LA EDAD MEDIA, SEGÚN EL INSIGNE ARCENSE, DON MIGUEL MANCHEÑO Y
OLIVARES
Mª Antonia Salas
Organvídez
La historiografía medieval y
sobre todo la concerniente a la segunda mitad del siglo XV es explícita en
numerosos episodios acaecidos en Andalucía. Cuando el poder musulmán se hallaba
reducido al ámbito del reino nazarí de Granada, la belicosidad toma
protagonismo en nuestro suelo de forma implacable, aunque otros momentos de la
Historia también narran sucesivos enfrentamientos entre los dos bandos.
Desde 1248 Fernando III el Santo toma Jerez de la
Frontera; esta toma fue muy efímera, realmente es su hijo Alfonso X el Sabio el
verdadero conquistador de esta zona. Desde entonces Jerez de la Frontera y
Arcos de la Frontera se consideraron como verdaderas avanzadillas cristianas en
el valle del Guadalete. Y sobre todo esta última ciudad sufrió notablemente los
repetidos ataques de la morisma circundante, dada su ubicación verdaderamente
fronteriza y por ello llena de continuos peligros. Cercana a baluartes
musulmanes considerables, como Cardela, Garciago, distantes unas cuatro leguas
y con la ciudad de Ronda como núcleo principal musulmán, igualmente próxima, nos dan idea del estado
de alerta en el que Arcos vivió durante mucho tiempo.
El presente artículo recoge
algunos episodios acaecidos que nos darán una idea de cuáles fueron las
relaciones entre las ciudades de Ronda y Arcos.[1]
Respecto a la invasión almohade
en 1146, su emir Abd al-Mu´min envía desde África a su general Abu-Amram
(Barraz) que desembarca en Algeciras y conquista Sidonia y Jerez. En su lucha
por desbancar a los almorávides los somete en Córdoba. Mientras, el alcaide de
Arcos, Abul Hanri, en contra de los nuevos invasores, se apodera de Ronda y
hace prisionero a su alcaide Achil. El triunfo en toda la Península de los
almohades hace a Arcos sucumbir y entrar en la nueva órbita de los
conquistadores.[2]
Más tarde, en 1223 y muerto
Almostansir, fue elegido como emir Al-Mumin, encontrándose con un fuerte
competidor: Abu Zakaría Jahye a quien seguía el sur de Andalucía. El encuentro
entre los rivales se dio entre Sidonia y Arcos donde triunfó el primero. Jahye
tuvo que refugiarse en los montes (probablemente en la Sierra del Valle, ¿Alcalá
del Valle?). Desde allí halló prosélitos en la Serranía, donde siguió su lucha,
sobre todo en Cortes y Jimena. [3]
El antagonismo entre Ronda y
Arcos se recrudece desde el momento en que esta última ciudad cae en manos
cristianas en septiembre de 1255. En estos últimos tiempos había sido
patrimonio de una mora principal, la cual no se resignó a perderla. Sus
habitantes, recién sometidos, decidieron alzarse contra los cristianos y de
acuerdo con los musulmanes de Ronda, una noche les abrieron las puertas de una
de las torres, cercana a la Puerta de Matrera, dando así entrada a los rondíes.
Los castellanos se defendieron
durante dos días, logrando al fin expulsar a los invasores serranos. Desde
entonces se denominó La Torre de la Traición.[4]
En tiempos de Alfonso XI de
Castilla, en 1325, y en la campaña organizada por este monarca, llegados a
Olvera e informado que los de Ronda venían en su auxilio, mandó el rey llamar
al grueso de sus tropas, estando la guarnición de Arcos incluida en las del
concejo de Sevilla. Durante el tiempo
que duró la empresa comenzada por el rey, estos hombres con los de Arcos se
apoderaron, cerca del castillo de Ayamonte, de un convoy que iba en dirección a
Ronda. Estas huestes, con el impulso de haber vencido, persiguieron a los moros
que habían escapado hasta las mismas puertas de Ronda. Un gran contingente de
rondíes salió de la ciudad, atacándoles por todas partes. Los castellanos se
dieron precipitadamente a la fuga, siendo auxiliados por el resto del
destacamento sevillano, salvando la expedición de una derrota inminente.
Por ello cupo al rey la
satisfacción de la conquista de Olvera, Pruna, el castillo de Ayamonte y Torre
Alháquime. En esta campaña las huestes cristianas fronterizas, entre ellas las
de Arcos, tuvieron gran protagonismo.[5]
En 1339 llegó al rey la noticia
de que nuevas tropas desembarcaban en Algeciras. Marchando para Sevilla reunió
a los combatientes de los diferentes concejos, entre ellas la de Arcos, y se
dirigió a Ronda, donde se libraron algunas acometidas, sobre todo por la parte
del Mercadillo. La precipitación con que se organizó esta expedición hizo que
Alfonso XI tomara la decisión de retornar a Osuna, no sin antes devastar los
campos de Teba y Ardales.
Era entonces rey de Ronda
Abd-al-Malik. Dirigió nueva ofensiva con gran número de combatientes de a pie y
caballo. Taló los campos de Arcos y Jerez, robando el ganado y haciendo
cautivos a gran número de cristianos. Rechazados los moros se entabló feroz
batalla, consecuencia de la cual fue la muerte del caudillo musulmán en los
campos de Alberite, cerca de Villamartín.[6]
Las circunstancias excepcionales
de la guarnición arcense, como vigilantes permanentes de la frontera cristiana,
le confirieron igualmente un status especial: Franquicias específicas con exención
de pechos y cargas impositivas, disfrute de pastos y maderas, hidalguía común a
todos sus vecinos y sobre todo, su permanencia guerrera en un ámbito cercano,
evitando que salieran sus huestes más allá del Guadalquivir, con el fin de
evitar desguarnecer la ciudad y su término. Esto no tenía especial relevancia,
dado la continuidad de ataques moros en su zona y el estado incesante de alerta en que se hallaban.
La significación militar entre
sus habitantes, por su ubicación fronteriza, fue su principal característica.
Por ello las guarniciones fronterizas, en especial las de Arcos, fueron en los
grandes momentos protagonistas en todas las acciones guerreras de los monarcas
castellanos contra los musulmanes de la zona y en especial los de la Serranía
de Ronda.
Con don Pedro Ponce de León se
inaugura en este linaje la titularidad del condado de Arcos. En tiempos de Juan
II y con el infante don Fernando a la cabeza, se acometen distintas acciones en
Andalucía, en 1407 que les llevan a conquistar Zahara, Setenil, Cañete,
Ortejicar, Olvera, Torre Alháquime, Las Cuevas, etc. Por sus grandes servicios
recibe del rey la villa y condado de Arcos de la Frontera.[7]
En tiempos de Pedro I de Castilla
hombres de Arcos, en unión de otras tropas de frontera, fueron los elegidos por
el rey para realizar sus incursiones por Ronda y otros lugares cercanos. El
asunto fue la traición y el destronamiento que el emir granadino Muhammad V el
Bermejo, amigo del rey castellano, sufrió por su hermanastro Isma´il[8] y su
refugio en tierras serranas.
Como hemos expuesto, la Crónica
de Juan II de Castilla recoge las incursiones que su tío el infante don
Fernando, llamado después de Antequera, realiza por la Serranía de Ronda,
debido a la corta edad del rey.
Mientras se preparaban las huestes
en Córdoba y los de Granada acudían a las fronteras de esos lugares, los de
Arcos, Olvera y Marchena entraban en la Serranía y lucharon contra doscientos
cuarenta jinetes de Ronda y Setenil, cerca de Grazalema. En estas lides fueron
muchos los cautivos, casi todos caballeros principales de Ronda y murieron más
de setenta. [9]
En el primer tercio del siglo XV
el alcaide moro de Ronda, Abdalá Granalexi entró con numeroso ejército en
tierras de Arcos tomando todo lo que encontraba a su paso. Siguió por Jerez y
allí su gente, junto con la de Arcos que los había perseguido, acometieron a
los musulmanes infligiéndoles gran derrota con numerosos muertos y prisioneros,
entre otros el mismo alcaide y su sobrino Hamet, los cuales fueron prendidos
por el caballero arcense don Alonso Fernández de Valdespino.
Las treguas firmadas entre el
emir granadino y el rey castellano proporcionaron una paz efímera, puesto que
ya en 1431 se reanuda la lucha.
Pedro García de Herrera, mariscal
de Castilla, comienza las acciones con trescientos jinetes y cincuenta peones,
todos vecinos de Arcos y Jerez. El resultado de estas fue la toma de la villa
de Jimena.[10]
En 1432 los moros volvieron a
acercarse a las puertas de Arcos. Fueron rechazados por los vecinos,
persiguiéndoles éstos hasta Zahara, unidos a las tropas de Per Afán de Ribera,
Adelantado mayor de la frontera y señor de Benadalid y Benalauría.
De nuevo los granadinos, a las
órdenes del alcaide de Ronda con mil cuatrocientos hombres de pie y caballo
invadieron el término de Arcos. El conde don Juan Ponce se hallaba en la ciudad
enfermo pero eso no fue obstáculo para levantarse del lecho y salir con cien
jinetes y doscientos peones. A media legua en los campos de Mataparda, hoy
llamada La Torrecilla, se enfrentaron los enemigos. El fuerte impulso y la
fuerza extrema con que atacaron los de Arcos hicieron a los moros retirarse,
abandonando la abundancia de lo aprehendido en ganados y cautivos.
Más de trescientos cincuenta
muertos granadinos, atravesados por las lanzas cristianas quedaron en el suelo
y unos doscientos fueron prisioneros. Cincuenta arcenses perdieron también sus
vidas.
Dos años después volvieron a
atacar los términos de Arcos los alcaides de Alhama, Archidona y Ronda con dos
mil jinetes y seis mil peones. Enterados los cristianos de lo que se fraguaba,
se reunieron caballeros de Arcos, Marchena, Morón y Utrera, avisando a los
jerezanos para que estuviesen prestos. Don Juan Ponce de León iba al mando y
enfrentándose entre Espera y Arcos en el lugar llamado Cruz de la Legua,
trabaron una reñida lucha, que si no llega a ser auxiliada por los de Jerez,
hubiesen perdido. Pero con esta magnífica ayuda derrotaron al enemigo y se
produjo una gran huída con grandes pérdidas. Los castellanos también tuvieron
considerables bajas: Ciento cincuenta caballeros, entre ellos el alcaide de
Arcos. El lugar conserva hoy día el nombre que tomó: El Cerro del campamento y
Haza de los Muertos, en memoria de tantos cadáveres que quedaron sepultados en
su suelo.[11]
En el año 1445 y tras nuevas
ofensivas de los granadinos, talando todo el territorio de Arcos, tomando
cautivos y matando a un gran número de campesinos, fue el motivo de que las
mesnadas de la ciudad saliesen con don Pedro Ponce de León al frente y,
atacando a la retaguardia musulmana entre Cardela y Garciago, villas enemigas
cercanas a Ubrique, causaron grandes pérdidas y recuperando prisioneros y
ganado aprehendido. El lugar de la batalla quedó conocido con el nombre del Lomo
de don Pero Ponce, que perdura en
nuestros días. El balance de la lucha, favorable a los arcenses fue
grande: Más de 1300 cautivos, 455 caballos, repartidos entre los vecinos y un
gran número de muertos.[12]
Ya en los últimos albores de la
Edad Media y en las mismas puertas de la Guerra de Granada, la figura de don
Rodrigo Ponce de León, señor de Arcos, será la más representativa en las luchas
de la cristiandad contra la morisma serrana.
Son muchos los sucesos
protagonizados por este singular guerrero en Ronda y sus aledaños:
Incendia y destruye Villaluenga,
Benaocaz y Ubrique. Posteriormente acomete el ataque a la torre del Mercadillo
en la misma ciudad de Ronda, retornando con un gran botín.
Los moros de Ronda le responden
con la nueva toma de Zahara. Después organizan una gran batida por los campos
de Arcos y Jerez. Cerca del castillo de Tempul y antes de que los arcenses
fuesen ayudados por los jerezanos, los rondeños les acometieron con gran
fuerza. La pelea fue feroz, dejando cadáveres por todas partes; caballeros de
la insigne Arcos entre otros su alcaide Juan García Lozano y el hijo de éste.
Desde entonces se denominó al lugar La Vega de Juan Lozano.[13]
En los días en que don Rodrigo
Ponce de León consiguió la toma de Alhama, moros de Ronda, al saber que la
ciudad de Arcos había quedado totalmente desguarnecida, con una población de
mujeres, ancianos y niños, aprovecharon para atacarla.
La esposa de don Rodrigo y señora de Arcos, Doña Beatriz Pacheco, “la varonil”, como era nombrada, organiza su defensa. Algunos caballeros de Utrera, Espera y Bornos, enterados, intentaron apartar la retaguardia de las puertas de Arcos y fueron retirándolos cerca de Bornos en el llamado Lomo del Judío. Allí fueron derrotados los moros después de una encarnizada lucha.
La esposa de don Rodrigo y señora de Arcos, Doña Beatriz Pacheco, “la varonil”, como era nombrada, organiza su defensa. Algunos caballeros de Utrera, Espera y Bornos, enterados, intentaron apartar la retaguardia de las puertas de Arcos y fueron retirándolos cerca de Bornos en el llamado Lomo del Judío. Allí fueron derrotados los moros después de una encarnizada lucha.
Mientras, el cerco a Arcos seguía
su estrategia y cuatro mil moros lo mantenían. Las mujeres, animadas por su
señora, doña Beatriz, tomaron las armas de su marido y subieron a las almenas
en un intento de defensa.
El duque de Medinasidonia, aunque
enemigo acérrimo de los condes de Arcos, al enterarse de lo que sucedía, acudió
noblemente con sus mesnadas, formadas por mil caballos e hizo retornar a Ronda
y sus sierras a los sitiadores.[14]
Tras la terrible derrota de la
Axarquía donde murió la flor y nata de los caballeros cristianos en los
abruptos barrancos de la región, tuvo lugar un feroz encuentro al pie del
castillo de Hortales entre el alcaide de Ronda y algunos hidalgos arcenses,
entre otros Juan de Armario, Antón Romero y Fernando Tardío. El resultado fue
victorioso para los cristianos pero la pérdida de algunos hijos del alcaide
rondeño, le hizo en venganza saquear y devastar gran parte del término de
Arcos.[15]
La guerra continuaba y las ganas
de desquite entre los cristianos por la tremenda derrota condujeron a don
Rodrigo Ponce de León a escalar el castillo de Lopera, apoderándose de él y
aunque los moros de Ronda intentaron defenderlo fieramente, no pudieron
lograrlo. Algunos caballeros hicieron frente a un gran contingente musulmán que
venía de Ronda, junto al río Guadalete, venciéndolo en la batalla que lleva su
nombre: La de Lopera e hicieron cautivo al caudillo rondeño Mohamad Corofre.
La situación en que se hallaban
los moros, en estos momentos con su rey Boabdil cautivo de los Reyes Católicos,
los hizo prepararse de nuevo para otras incursiones. De Ronda, Málaga, Álora,
Marbella, El Burgo, Casares, Coín y Vélez Málaga llegaron grandes tropas hacia
la ciudad de Arcos y Lopera, con el fin de recuperar el castillo. Encontráronse
con cristianos de Écija, Morón y Utrera y se entabló una feroz lucha. Desde el
castillo llegó su alcaide Pedro Romero con gente de Arcos y atacándoles por un
flanco lograron hacer huir a los moros. Mientras, don Rodrigo que se hallaba en
Jerez, avisado de lo que sucedía, emprendió con sus hombres el camino hacia
Zahara en busca de aquellos, los cuales se habían acogido a puntos
estratégicos, esperando su llegada. En medio del fragor de la lucha se vieron
atacados por la espalda por un gran número de moros, resto de los vencidos en
Lopera. La situación para el bando castellano se hizo crítica y en ese momento
creyeron ver su derrota. Dos caballeros arcenses, Juan de Ayllón y su hijo
acometieron una acción heroica, al atacar las banderas musulmanas que se
hallaban lejos entre la morisma. Arrancarlas y poner fin a los abanderados hizo
elevar el ánimo de sus compañeros, al mismo tiempo que llenaban de terror las
filas enemigas, aunque esto les acarreó la muerte. Estos huyeron llenos de
terror, dejando en manos cristianas un gran botín de guerra. Los alcaides de
Ronda, Coín y El Burgo fueron prisioneros, junto a más de quinientos moros. El
balance final para los moros fue de quinientos de caballo y setecientos peones
muertos. [16]
A partir de ese momento don
Rodrigo Ponce de León, señor de Arcos, dedicará todas sus fuerzas a la
reconquista del último baluarte musulmán en la citada Guerra de Granada.
Primero Zahara, y entre otras más la ciudad de Ronda y la villa de Setenil
fueron el prolegómeno de sucesivas conquistas.
Ya en los albores del siglo XVI y
en otras épocas posteriores los condes de Arcos, ya en esos momentos, duques de
Arcos, contribuyeron especialmente en dominar las sublevaciones moriscas en la
Serranía de Ronda. En los desfiladeros de Sierra Bermeja encontraron la muerte
caballeros arcenses, entre otros, Diego de Palacios, Alonso Sánchez Monje,
Martín Espinosa, Juan de Armario, Alonso de Ayllón y Pedro Mancheño. Y en dicha
Sierra Bermeja, así como en las revueltas de la Serranía de Villaluenga se
halló luchando el segundo don Rodrigo Ponce de Léon, nieto del primero.[17] Su hijo
don Cristóbal Ponce de León apaciguó igualmente la Serranía de Ronda en la
sublevación de los moriscos del 1559 a quién acompañó su hijo el tercer don
Rodrigo. Nuestro cronista nos dice: “…Hallóse al lado de su padre en las
guerras de los moriscos y al frente de ochenta lanzas atravesó toda la Serranía
de Ronda hasta Casares por entre multitud de enemigos…” [18]
No queremos finalizar el artículo
sin poner una pincelada humana, después de tan escabrosas hazañas militares:
Fue fundado en Arcos el hospital
de la Misericordia por los hermanos de San Juan de Dios en el año de 1540 por
Fray Juan Pecador, Fray Fernando y Fray Pedro de Ugarte, “… del desierto de
las Nieves, cerca de Ronda, vinieron a Arcos, donde fundaron un hospital,
aprovechando parte del extenso edificio que para otra obra análoga, para casa
de expósitos fundaron los primeros duques de Arcos, don Rodrigo Ponce de León y
doña Beatriz Pacheco…”[19]
[1] Los
datos están tomados de: MANCHEÑO Y OLIVARES, M.: Apuntes para una historia
de Arcos de la Frontera. Vol. I. Diputación de Cádiz y Ayuntamiento de
Arcos, 2002. Los sucesos que van a ser expuestos en el presente artículo se
citarán, según las páginas del volumen. Lamentablemente no nos informa de las
fuentes de donde fueron sacados.
[2]
Pag. 30
[3]
pag. 31
[4]
pgs. 32 y 33
[5]
pg. 53
[6]
pg. 54
[7]
pg. 42
[8]
pág. 62 y ARIÉ, R.: España musulmana (siglos VIII al XV) Ed. Labor, pg. 40 y
ss.
[9]
Pág. 75
[10]
pág. 86
[11]
págs. 91-92
[12]
pág. 91
[13]
pág. 102
[14]
pág. 103
[15]
pág. 104
[16]
pág. 105
[17]
págs. 128 y 143
[18]
pág. 154
[19]
pág. 184
No hay comentarios:
Publicar un comentario